México.- El colombiano Álvaro Munera fue iniciado de niño en la práctica del toreo. En su casa no se hablaba de otra cosa, así que su padre llevaba con frecuencia al pequeño Álvaro, de tan sólo cuatro años, a ver corridas de toros. Al crecer en ese ambiente, Munera decidió, a los doce años, ser matatoros. Pero a los 17 años, una cogida le hirió gravemente y le causó una lesión medular completa: no podría volver a caminar. En Estados Unidos, donde inició su rehabilitación, no conciben que la gente se divierta torturando animales, “nos ven como pueblos atrasados, así que realmente tomé conciencia de que lo que yo hacía era una absoluta barbaridad” afirma Munera. Comprendió que no tenía sentido causar dolor a un ser inocente, y decidió dar un giro radical a su vida trabajando sin descanso en pro de la defensa de los animales, ayudando no sólo a toros y caballos, sino a todo tipo de animales.

Hoy, su dedicación ha trascendido de su Medellín natal: su filosofía sencilla y sincera de tolerancia y justicia ha estimulado a los defensores de los animales quienes le invitaron, en calidad de concejal a ofrecer un ciclo de tres conferencias que tuvieron lugar en Ciudad de México, los días 26, 27, 28 y 29 de enero: una de ellas fue exclusiva para legisladores y periodistas, y las otras dos estuvieron dirigidas a estudiantes, defensores y público en general. El acto se tituló “De torero a defensor de los animales”. Aplaudimos a Munera por su ejemplar comportamiento a favor de la de la defensa animal y en contra de las corridas, pues en sus propias palabras, “yo no puedo tener el comportamiento del avestruz cuando hay tanta crueldad que sucede a mis espaldas, y cuando se están torturando y masacrando animales para que la gente se divierta” y añade: “me parece que es la práctica más aberrante, inhumana y salvaje que puede tener una Sociedad.” (Marzo de 2010)

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